¡Se ha perdido un niño!

De casi todas las frases que se pueden escuchar de un animador turístico, esta es,  con mucho, la que más temo. Y no nos engañemos… quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra…  Ahora van los animadores de deportes y “hacen la ola”…

Bromas aparte, este tema crea unas situaciones de estrés difíciles de canalizar. Y es que,  señoras y señores,  los niños son seres humanos que piensan,  y mucho…, y tienen  piernas muy ágiles. Además ellos son muchísimos más que nosotros ¿verdad? ¿Cuántas veces habéis sentido que estabais a cargo de tantos niños que no podíais dar un buen servicio? Pero bueno, hay algo que sí tenemos claro: ¡¡¡¡es lo que hay!!!! Los niños perdidos, gajes del oficio de animador turistico.

Parece que hace una vida entera cuando yo era la animadora infantil de un equipo de cuatro personas… El miniclub, que se encontraba en el primer piso del hotel, era grande y tenía un pasillo con dos aseos. Mi cometido era hacer la minidisco en el miniclub mientras los adultos jugaban al bingo antes del show. Bien, los “titantos” niños y yo, bailábamos y jugábamos en la minidisco y, diez minutos antes de que el show de magia diera comienzo,  bajábamos todos por la escalera al salón de animación. Allí los niños corrían en busca de sus padres y yo iba en busca de mi jefe  a que me dijera, como siempre, “Rosa, haz relaciones públicas”.
Un día, ya con mi jefe, se acercó un señor a la puerta del camerino y, dirigiéndose a mí, dijo:                “Perdona, ¿y Juan?”.
En ese momento me di cuenta de que Juan no había bajado conmigo. Miré a mi jefe, miré al padre, cogí las llaves del miniclub y corrí como alma que lleva el diablo. Abrí la puerta del miniclub y me dirigí directamente a los baños.  Juan estaba escondido… Ni se había dado cuenta de  que nos habíamos ido, solo habían pasado unos cinco minutos.
La anécdota fue breve pero suficiente para darme cuenta de  la responsabilidad tan grande que conlleva ser animador infantil.

Nos podemos encontrar dos casos distintos de pérdida de un niño en un hotel

 

➤El primer caso es cuando te viene un padre, en cualquier momento,  y te dice que   se ha perdido su hijo. El niño no estaba en el miniclub a nuestro cargo.

 

En el momento en que ese padre llega a darte la información, ya han pasado al menos 5 minutos desde que lo perdió de vista o se dio cuenta de que lo había perdido. Entre estos dos casos hay una gran diferencia;   no es lo mismo que haga 5 minutos que no lo ves o que haga 5 minutos que te das cuenta de que no está, ¿verdad?  En la segunda hipótesis el miedo que siente el padre es mayor. Pero,  en ambas opciones, puedo asegurarte que el estado de ese padre ya no es su estado normal. Ahora tú tienes que moverte… y deprisa.
Procura no tocarle, ni decirle que esté tranquilo. El padre no está para cantinelas y tiene un estado de estrés importante.
Si no sabes quién es su hijo, pregúntale: nombre, edad, color de la camiseta o detalle diferenciador y dónde lo vio por última vez.
Muévete y que el padre lo vea.
Si no estás solo en el equipo, avisa a todos los animadores que estén cerca mientras miras con mil ojos a tu alrededor.
Utiliza micro o megafonía para anunciar que “fulanito de X años con camiseta roja se ha perdido y su familia le espera en el punto P”.
Avisa al socorrista, a los camareros y a todo el personal que esté por la zona. Normalmente esto ocurre en la terraza o en el salón de animación.

Repito, ese padre debe ver que en ese momento nuestra prioridad es su prioridad; encontrar al niño.

En mi experiencia de 25 años, se han perdido de sus padres muchos niños, y todos han aparecido, normalmente enseguida;  otros en un ratillo, pero afortunadamente todo termina bien, por regla general.
Cuando el padre se reúne con el niño, también debes estar preparado para lo que sea; madre que se echa a llorar, un abrazo, una bronca en forma de grito o hasta un bofetón. Todo es producto de su estado emocional y no es cuestión nuestra hacer un juicio de valor.

➤  El segundo caso es cuando un niño está a nuestro cargo y se pierde.

     Reaccionaremos de la misma manera, siempre guardando la calma. Lo que sí vamos a hacer es intentar poner remedio y minimizar el riesgo de pérdida de niños.

Estos son mis consejos de valor:

1.    Entrega de la normativa del miniclub a cada padre que trae a su hijo por primera vez (también te aconsejo que tengas esta información a la vista de todo el mundo).
2.    Identificación de los niños cuando llegan al mini club por primera vez, seguiremos los siguientes pasos:
A)     Ficha personal:
Incluiremos nombre, fecha de nacimiento, nacionalidad, número de habitación,  teléfono, dirección de correo electrónico, fecha de salida, alergias o datos que hay que tener en cuenta, Ley de protección de datos, y en el apartado referente a fotografías (en caso de que actualices tus redes sociales), firma del padre, madre o tutor.
B)      Identificación personal:
Bajo mi punto de vista es indispensable que los niños vayan identificados.
Nombre, número  de habitación,  teléfono.
Debe indicarse si el niño se puede marchar solo.
Aquí también se incluirá si tiene algún tipo de alergia o dato que haya que  tener en cuenta para su seguridad.

Opciones para la identificación personal

 *La mejor opción son las pulseras identificativas, resistentes al agua y donde se puede escribir con rotulador indeleble sin problemas.
Con estas pulseras se pueden bañar y no son fáciles de quitar. Existen muchísimos modelos y  precios en el mercado, algunas pueden durarle  toda la estancia.
*Carné personal: Cada niño que acuda a nuestro club deberá llevar colgado el carnet con la información. Esta opción es menos segura ya que los niños no se pueden bañar con la identificación y representa un trabajo extra recoger los carnets cada vez que los niños van al agua y devolverlos finalizada la actividad.
Hay muchísimos tipos,  desde los que tienen el formato de una tarjeta de crédito hasta los que realizamos nosotros mismos. Dependiendo del presupuesto irán dentro de una funda de plástico y se colgarán del cuello con un lanyard;  o los plastificaremos nosotros,  se escribirán con rotulador permanente y les pondremos una cinta de las de atar globos para colgarlos del cuello o,  por último, irán impresos en cartulina con un agujero para pasar la cinta.
*Pegatina. Esta opción es poco práctica ya que cada vez que el niño venga al miniclub habrá que darle una nueva. Cuando vaya a la piscina tampoco irá identificado pero,  como digo,  es una opción.
Los niños perdidos, gajes del oficio de animador turistico
Para que el proceso de identificación sea rápido, debes tener bastantes rotuladores que pondrás a disposición de los clientes. Conforme entren los niños, deberás dar a los padres la identificación para que la rellenen.
Pon atención en esto que te digo:  te aconsejo que sean ellos los que apunten toda la información, aunque tengas pocos niños y puedas hacerlo tú. 
No han sido pocas las veces que hemos apuntado nosotros con la mejor voluntad de ayudar y “hemos copiado mal el número de teléfono”;  así que, según mi experiencia, deja que sean ellos los que se confundan al escribir el número, algo mucho más habitual de lo que podemos pensar…
Es importantísimo que escriban si el niño puede abandonar solo el mini club o no.
Una vez que tengas a los niños contigo perfectamente identificados, haz una lista, de nombres y números de teléfono. Piensa que ellos están identificados, pero tú tienes que saber cuántos tienes y a quién avisar.
Todo este proceso no es sencillo, desde luego lo más fácil es abrir las puertas, hacer una listilla en nuestra carpeta que terminará hecha polvo al final del día y “sálvese quien pueda si se me pierde uno”;  pero como nunca pasa nada hasta que pasa… mejor hacer las cosas bien desde el principio.
¡Y ahora  es el momento de tener cien ojos encima de los niños!  Cuando vayas a la piscina dile al socorrista que esté también pendiente de tus niños. Cuando los saques del miniclub, cuando los entres a otro lugar, CUÉNTALOS, tú sabes gracias a tu lista cuántos tienes. Con este consejo de contar continuamente nunca te pasará lo que me ocurrió a mí y, si te falta alguno,  te darás cuenta al instante.
Bueno, un último consejo, que Murphy y su ley son muy puñeteros: Procura darte cuenta de que se te ha perdido un niño antes de que veas a tu jefe con un niño de la mano y te diga con la sonrisa de la madrastra de Cenicienta: «¡Este N I Ñ I T O, se TE ha perdido!»  😡
Y tú  ¿qué tácticas utilizas para controlar a los niños? ¿Qué opinas al respecto? Venga no seas egoísta y comparte tu opinión…, hagamos que este maravilloso trabajo sea más fácil para todos.
Si te ha gustado esta entrada,  hazme un favor y compártela. Ayúdame a llegar al mayor número de animadores turísticos posible.
¿Te Animas? Si es así,  me animas a mí a seguir con ilusión 😊
Besazoooo
NOTA: las fichas de los niños te van a ser de muchísima utilidad para futuras acciones de las que te hablaré más adelante, no las pases por alto. Si no tienes tiempo de hacer la tuya, dímelo 😉